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El problema de crear un villano “demasiado malvado”

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El problema de crear un villano “demasiado malvado”

Hace poco, mi esposa y yo decidimos ver juntos un anime de deportes llamado Kuroko No Basuke (disponible en Netflix, por cierto), y lo disfrutamos bastante.

Como te podrás imaginar, los animes de deportes no son muy “realistas” que digamos, pero Kuroko No Basuke llega a niveles extremos de exageración con las habilidades de sus personajes. Para que tengas una idea, el protagonista, Kuroko, es un jugador especialista en pases que puede desaparecer de la vista de sus oponentes y hacer pases increíbles imposibles de detener.

Y no, el personaje no es un mago ni un superhumano, sino que la serie justifica esa habilidad con su presencia poco imponente y sus capacidades de observación.

Sin embargo, por muy ridículos que sean los poderes que se presentan, casi como si fuera un anime a lo Dragonball, la serie te consigue mantener enganchado porque el drama de los personajes se siente muy humano y cercano.

Cuando aparece un rival, la serie trata de darle a este personaje por lo menos algo de complejidad, presentando las razones detrás de su comportamiento arrogante y la filosofía interna que le hace actuar como lo hace.

Ese buen manejo del conflicto entre personajes fue lo que permitió que mi esposa y yo nos aventáramos tres temporadas enteras sin mayor problema y, cuando nos enteramos que había una película, nos lanzáramos de inmediato a echarle un ojo.

Cuál sería mi sorpresa al ver que el villano de esta película, si bien habilidoso e imponente, carecería de absolutamente todas las características que mencioné antes, reduciéndose a un sujeto que simplemente actúa como un obstáculo para los protagonistas.

Si bien la película sigue teniendo momentos memorables, esto me hizo pensar en el daño que puede sufrir una historia desde el punto de vista narrativo cuando el villano es demasiado malvado, sin aspectos positivos que justifiquen su terrible forma de actuar.

En este artículo hablaré de eso a fondo, ¡así que quédate hasta el final!

¿A qué me refiero con demasiado malvado?

Antes de continuar, quiero explicar a qué me refiero cuando digo “demasiado malvado” porque estoy seguro que la vaguedad de la expresión invitará a confusiones.

Verás, aquí no estoy diciendo que no puedes crear un “Hitler” narrativo. Un sujeto genocida, desquiciado, racista y manipulador. No estoy diciendo que personajes como Svidrigailov de Crimen y Castigo o Voldemort de Harry Potter son malos o están mal construidos, sino que estoy hablando de su maldad en relación con el contexto narrativo.

Las personas que actúan con maldad, incluso gente con problemas mentales como los asesinos seriales, no lo hacen de gratis, no es casualidad. Dentro de la locura, existe una racionalidad clara y potente que los impulsa actuar de esa forma.

Puede ser una forma de pensar con la que no podrías identificarte nunca, pero está presente y precisamente por eso, aunque no nos guste admitirlo, esos monstruos siguen perteneciendo a la misma especie que tú: son humanos.

Un personaje demasiado malvado no se crea considerando esta premisa, sino que aparece como alguien irremediablemente cruel que justifica moralmente todas las acciones que los héroes utilicen en su contra. Es solo un muro con el que estrellarse hasta que se rompa, sin un mayor papel en la historia además de “estar ahí”.

¿Por qué es un problema crear villanos así?

El problema de crear villanos con la idea de que sean obstáculos, es que estás simplificando hasta tal punto el conflicto moral de tu héroe, que anulas casi toda posibilidad de darle verdadero peso a su arco en la historia.

En pocas palabras, estás atacando los dilemas que presenta tu villano de una forma superficial y hueca que le dejará poco a tu audiencia, incluso si durante la duración de la película, libro o serie esté emocionalmente interesada en saber cómo el antagonista pagará por lo que ha hecho.

Dicho de una forma más directa, estás desaprovechando a tu villano y quitándole a tu historia la oportunidad tener un impacto real.

Pistas de que tu villano cae en esta categoría

Si quieres saber si tu villano está en la categoría de “demasiado malvado para su propio bien”, ¡entonces estas señales te ayudarán!

Sus diálogos constantemente son chocantes y mal intencionados

Si te topas con que los diálogos de tu villano constantemente refuerzan lo malote que es, es muy probable que estés trabajando un villano unidimensional y aburrido.

Ya sabes, aquí estamos hablando de la clásica bully del colegio que insulta absolutamente a todos y siempre está de mal humor sin ninguna razón aparente, incluso tratando con los pies a sus supuestas amigas; o del villano que asesina a cualquier subalterno que comete un error y termina todas las escenas gritando como un energúmeno.

Si tienes un personaje así, muy probablemente no te estás tomando su desarrollo en serio, sino que simplemente quieres crear a alguien fácil de odiar para que tu protagonista se vea claramente como el bueno.

No tiene una motivación real para perseguir sus planes malévolos

Cuando un villano persigue la típica meta de “destruir el mundo”, el problema no es lo seguido que este objetivo aparece en las historias; sino la justificación narrativa que le das al villano para que persiga esa obsesión.

El problema de villanos como Malekith, el villano de Thor: Dark World, es que la historia nunca intenta que exista el menor de semblante de idiosincrasia en su objetivo. Es un tipo malo que hace cosas malas y ya.

Incluso una película dominguera y payasa como la de Recreo, donde la meta del villano es acabar con las vacaciones de verano afectando el clima global, se encarga de crear una backstory para el antagonista donde quedan tan bien presentadas las motivaciones del villano, que por un momento se te olvida lo estúpido que es el plan en sí.

¡Así de dramático es el impacto que una motivación bien construida puede tener en tu historia!

No tiene una filosofía de vida consistente

Los villanos suelen ser personajes que, a diferencia del héroe, saben muy bien lo que quieren desde el inicio, que han pensado seriamente sus opciones y han optado por la que consideran la mejor para sus fines.

Esto hace que la filosofía del personaje sea crucial para entenderlo, porque es justo de su forma torcida de ver el mundo que sus acciones tienen sentido racional y narrativo.

Dicho de otra forma, lo importante no es que persiga la “riqueza infinita”, sino la razón por la que esa riqueza tiene valor para él. No se trata de que quiera cazar demonios, sino de lo que representan los demonios en su corazón y mente.

Su filosofía de vida y su meta deben estar alineadas y ser consistentes, de lo contrario te quedarás con un personaje que realiza actos incongruentes que, aunque negativos para el protagonista, también son negativos para sus propios fines egoístas.

Si sucede esto, entonces es muy probable que estés construyendo un villano que actúa más como un instrumento de la trama en lugar de un personaje de carne y hueso.

No tiene un arco

Esta es probablemente la pista más clara que puedes encontrar: la carencia de un arco de personaje.

En la medida de lo posible, siempre debes procurar que tus villanos tengan un arco que eventualmente les invite a tomar una decisión, ya sea para dejar sus malvados designios a un lado, o para obsesionarse con ellos todavía más.

Este arco no es solo importante para el personaje en sí, sino que también ayudará por contraste al que vive el protagonista, y por eso es crucial que no lo dejes a un lado.

¡Una última acotación!

Es posible que quizás ahora estés pensando en arquetipos como el del señor oscuro y preguntándote si estos personajes caen en la categoría de “villanos demasiado malvados” y es importante hacer una acotación aquí.

Los personajes estilo “señor oscuro” representan fuerzas primordiales, son más cercanos a conceptos como “el universo” o la “idea del mal”. No son personajes, sino fuerzas de la naturaleza, y por eso, narrativamente, no necesitan los elementos antes mencionados para tener efecto, sino que dependen de la interacción que los héroes tengan con ellos.

Las reglas que mencioné antes aplican más para villanos más “cercanos” a los héroes, con una dinámica enfocada en una rivalidad concreta. En estos casos, los elementos anteriores son cruciales y no pueden faltar.

Ahora que dejamos eso claro, ¡ya podemos dar por finalizado el artículo! Si te gustó este contenido y quieres leer otros parecidos, ¡no olvides suscribirte al newsletter del blog!

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2 comentarios

  1. Anónimo

    Y yo sigo en mi dilema de si mi Mordecai es malvado sinsentido 🤔
    Aunque él fue una de las bases para crear a mi Teo, al final siento que le quedó muy ridículo el motivo que le puse para ser “malvado”. No sé si sea porque el libro ha tenido demasiados cambios a como lo había planteado en un inicio 🤷

    Me ha ayudado tu artículo como siempre 😉

  2. Edward

    Al decir verdad, estos detalles que mencionas me recuerdan un monton al villano de una historia, llamada Mago Universal: Encrucijada Temporal. La verdad diria que esté tiene todas las caracteristicas que mencionas aquí.

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