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La dicotomía del monstruo: una temática increíble

frankenstein dicotomia del monstruo

La dicotomía del monstruo: una temática extremadamente profunda

Creo que si he mencionado el concepto de “dicotomía del monstruo” cien veces en este blog, me estoy quedando corto, pero aún así jamás le había dedicado un artículo entero al tema.

En realidad, esta es una de las temáticas más fascinantes que existen y una que me maravilló desde la primera vez que leí Frankenstein de Mary Shelley.

Si te interesa conocer exactamente de qué se trata, ¡tienes que seguir leyendo!

¿Qué es la dicotomía del monstruo?

La dicotomía del monstruo es un concepto que hace alusión a la división teórica de los monstruos que te permite catalogarlos como simples errores de la naturaleza o, más bien, como alguien con una carencia moral importante.

Dicho de otra forma, un monstruo no es necesariamente ese ser espantoso y peligroso que sale por las noches, sino el ser humano que, de forma consciente y maquiavélica, causa dolor y destrucción en el mundo.

Este es el concepto que separa, por ejemplo, las acciones de un oso enojado que se come a una persona y la del sujeto que arrojó a la víctima a las fauces del animal para salvarse a sí mismo.

Al mismo tiempo, también es un concepto que habla sobre la monstruosidad de una persona que sale de su casa a disparar con su rifle una escuela llena de niños y la de la sociedad que torturó tanto a ese individuo que lo llenó de un odio terrible y malsano.

Es un elemento que explora la moralidad del mal a través de los actos monstruosos y tiene el potencial de ser extremadamente complejo y poderoso.

¿Por qué la incluirías en tu historia?

A pesar de que me encanta esta temática, debo admitir que su uso es relativamente específico y muy pocas historias realmente se beneficiarán de ella.

Eso es porque no todas las historias requieren “monstruos”, ya sea en el término literal o simbólico, y, si no hay monstruos, no puedes explorar esta temática.

De la misma forma, no todas las historias de monstruos necesitan explorar este concepto. Es simplemente una ruta narrativa que podrías tomar si quisieras, pero nada te obliga a hacerlo.

En realidad, la dicotomía del monstruo es útil cuando te interesa introducir un monstruo que tenga complejidad moral; es decir, que su actuar o su existencia no es solo su culpa, sino que existe alguien más que carga parte de la responsabilidad.

Una vez que introduces ese conflicto temático, la dicotomía del monstruo te ayudará a darle profundidad haciendo que la audiencia empiece a analizar a la criatura de una forma más tridimensional y compleja, y logre también explorar una idea ética complicada e interesante.

Esto es lo que se encuentra en el corazón de El Jorobado de Notre Dame y Frankenstein, pero también está presente en películas como Monsters Inc o Joker, y es una buena parte de la razón por la que estas historias están tan bien construidas.

¿Cómo trabajarla?

Como seguro ya te diste cuenta, la dicotomía del monstruo es uno de esos conceptos que, aunque son fáciles de explicar, no son tan fáciles de aterrizar a la hora de escribir.

No me queda duda alguna de que entendiste todo lo que dije a nivel teórico, pero no me sorprendería que no estés del todo claro sobre cómo debes explorar esta idea en una historia.

Por supuesto, no te puedo dar consejos específicos, pero sí generales que te ayudarán muchísimo. ¡Aquí vamos!

Establece a los personajes de la dicotomía

Como mencioné antes, la dicotomía del monstruo es un concepto que introduce las dos formas conceptuales de interpretar la idea de lo que es un monstruo.

¿Eso qué significa en el contexto narrativo? Bueno, básicamente, significa que necesitas tener al menos DOS personajes que representen ambas ideas, independientemente de si estás más de acuerdo con una o con la otra.

Al menos uno de estos personajes debe tener deficiencias claras y graves que lo hagan alguien indeseable para los demás, sin importar si en el fondo es alguien bueno o no. Imagínate a un personaje como Quasimodo.

El otro, por el contrario, debe ser más “atractivo” o por lo menos más propenso a la aceptación social y tener una falla moral intensa. Como te podrás imaginar, aquí entra alguien como Frollo.

Estos personajes deben estar muy bien construidos y tener sus propias motivaciones para actuar como lo hacen, tanto el “monstruo natural” como el “monstruo moral”, y deben tener un arco a lo largo de la historia.

Es importante que entiendas esto porque la profundidad temática de la dicotomía del monstruo es muy dependiente de las acciones de los personajes y la forma en la que enfrentan los obstáculos que les presenta la trama.

Si esto no lo estableces bien, corres el riesgo de que tus monstruos se vuelvan caricaturescos y aburridos (como sucede con los villanos de Squid Game).

Genera un conflicto moral complejo y poderoso entre ellos

Ahora, la construcción entre los personajes que exploran la dicotomía debe estar caracterizada por una dinámica antagónica entre ellos.

¿Por qué? Bueno, porque, como dije antes, representan dos ideas que se rechazan entre sí hasta cierto punto, ya que el “monstruo natural” no quiere que lo consideren un monstruo por su aspecto o alguna enfermedad, mientras que el “monstruo moral” no quiere aceptar que sus carencias éticas lo convierten en un ser abominable y con poca capacidad de redención.

En el caso de Quasimodo y Frollo es muy fácil ver este conflicto, ya que está extremadamente simplificado para que los niños lo puedan entender (lo cual no es una crítica, por cierto), pero créeme cuando te digo que puedes estirarlo mucho más.

Un ejemplo genial lo vemos en Joker, donde el protagonista es un “monstruo natural” por la condición que lo hace reírse de forma incómoda y súbita, y el “monstruo moral” no es en realidad una sola persona, sino la sociedad misma.

La enfermedad del protagonista le hace una persona de por sí desgraciada a la que le cuesta conectar con los demás, y los abusos de las personas que tiene cerca (desde su mamá hasta completos desconocidos) terminan por arrastrarlo a la locura y la violencia.

Arthur (el nombre del Joker en la película) se vuelve un psicópata asesino, pero no ocurre de la nada, sino que podrías argumentar que es empujado a ese hoyo oscuro por el egoísmo, crueldad e indiferencia de los que lo rodean; de aquellos que lo pateaban cuando él lo único que pedía era un poco de comprensión.

Esta complejidad moral hace que la historia sea extremadamente profunda porque Arthur sí es un monstruo, pero quizás también sea una víctima de otras criaturas también viles.

Ahora, no estoy diciendo cuál es la interpretación ética correcta en esta situación. Mi punto es que si quieres que la temática de la dicotomía del monstruo tenga profundidad en tu historia, necesitas que exista un conflicto entre las partes que compiten y manejarlo con honestidad.

Deja que la audiencia decida “qué es” lo que define al monstruo

Finalmente, aunque te sientas muy tentado, ni se te ocurra la brillante idea de decirle a la audiencia cómo debe resolver la dicotomía del monstruo.

¿Dices que para ti es obvio que el “monstruo moral” es el único real? Muy bien, pero a nadie le importa tu opinión; lo que queremos es usar tu talento para que nos ayudes a nosotros a explorar la idea y sacar nuestras propias conclusiones.

En Frankenstein, casi toda la historia se cuenta desde la perspectiva de Víctor Frankenstein, y Mary Shelley hace un trabajo espléndido al dibujarnos un escenario en el que ni él ni la criatura que creó están libres de juicio y eso ha permitido que la historia se inmortalice a lo largo de los siglos.

No importa cuántas veces la leas, siempre lograrás sacarle algo nuevo. Si Mary Shelley hubiera simplemente compartido su opinión, el libro no sería más que una versión extendida de un tweet.

Deja que la audiencia decida por su cuenta y no sometas la historia a tus berrinches. ¡Te irá mucho mejor!

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