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El “más allá”: el aspecto metafísico de la muerte

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El “más allá” como elemento narrativo: el aspecto metafísico de la muerte

Hace relativamente poco escribí un artículo sobre la muerte como elemento narrativo, y expliqué que existen varias formas de explorar este elemento. Una de ellas es un poco más particular que las otras, y por eso hoy nos dedicaremos a hablar del “más allá” como elemento narrativo.

Curiosamente, este tema no es tan contencioso como podrías creer, ni tampoco está realmente relacionado con la religión como tal.

Si he picado tu curiosidad y quieres aprender más, ¡no pares de leer!

¿A qué nos referimos con “más allá”?

Cuando hablamos de “más allá”, claramente nos referimos a aquello que se encuentra después de la muerte.

Este es un misterio que ha llevado al ser humano por toda clase de caminos, desde los violentos hasta los más pacíficos y éticos. Es una pregunta cuya respuesta puede definir o cambiar por completo tu percepción de la realidad; empujarte a la santidad, a la rebeldía satánica, al hoyo negro del nihilismo o a la búsqueda de la razón por encima de la fe.

A su vez, es importante entender que esta pregunta será relevante hasta que la humanidad deje de existir porque nadie puede responderla a ciencia cierta, solo opinar lo que “cree”.

Esto significa que, como elemento narrativo, no colocas el más allá para decirle a la gente lo que ocurre después de la muerte. En realidad, tu propósito es mucho más interesante y profundo… lo que nos lleva al siguiente punto.

¿Por qué incluirías esta idea en tu historia?

El “más allá” es un elemento que explora el significado de la vida a través de la muerte. Así como lo escuchas, este elemento no es algo que utilizas para cuestionar la religión o imponer tu propia visión universal, sino para explorar aquello que es realmente importante para los vivos.

De hecho, esto es lo mismo que intentan todas las religiones (o incluso el ateísmo) cuando hablan del más allá.

Los nórdicos decían que solo los que morían valientemente en batalla iban a Valhalla, transmitiendo la idea de que los valores máximos para el ser humano son la fuerza y la gallardía.

Los ateos (o mejor dicho, “algunos”) creen que no hay nada después la muerte por lo que establecen que el valor máximo se encuentra en apreciar la vida como se muestra y no perder tiempo con inventos sobrenaturales.

Los católicos creen que existe un cielo y un infierno que divide a las personas en buenas y malas, estableciendo que el sentido de la vida es actuar de forma ética y aspirar a lo trascendental, no quedarse solo con lo que se ve.

Si lo manejas bien, tu historia puede aprovechar su propio concepto del más allá para invitar a la audiencia a plantearse preguntas interesantes sobre la naturaleza de la vida.

El problema aquí es que lo que sea que establezca tu “más allá”, se volverá una verdad incuestionable sobre la estructura de la realidad de tu universo narrativo.

En el mundo real tenemos la ventaja de que nadie sabe a ciencia cierta si hay algo después de la muerte, pero en tu historia, si estableces un más allá, tu audiencia SÍ lo sabrá a ciencia cierta.

Imagínate que eso es el equivalente a que nosotros supiéramos sin ninguna duda que los católicos tienen razón, o los musulmanes, o los ateos o el mismísimo Lovecraft. Todo nuestro entendimiento del mundo súbitamente tiene que adherirse a ese conocimiento porque ya no es un tema de fe, sino de hechos.

Si resulta que el verdadero más allá está gobernado por el monstruo de spaguetti y ahí solo llegan los que más pasta comen mientras que el resto es enviado a un retrete infinito que nunca deja de bajar, entonces puedes tener por seguro que nuestro mundo giraría en torno a la pasta (*pun intended para los españoles*). Los restaurantes italianos se volverían templos y todas las demás comidas se considerarían un sacrilegio si no se acompañan con pasta.

Estoy payaseando, pero mi punto aquí es que el conocimiento del más allá condiciona la moralidad de tu mundo te guste o no, porque establece una verdad trascendental que no puede ser rechazada.

El tema es que la mayoría de las historias no atacan este hecho y, por lo tanto, su más allá no tiene verdadero valor narrativo o, peor todavía, termina siendo una contradicción temática.

Un ejemplo de esto lo vemos en Coco donde la película nos dice que la familia es lo más importante, pero el concepto del más allá lo contradice porque lo importante no es la familia, sino “ser recordado”.

Desde ese punto de vista, está claro que lo más importante es salir al mundo y hacerte famoso, no quedarte con tus tíos y abuelitos. Tarde o temprano, las nuevas generaciones te olvidarán de la misma forma que ya nadie sabe cómo se llama tu tatarabuelo. En cambio, a sujetos como Pelé y Michael Jordan los recordarán por siempre. Vamos, ¡imagínate lo mucho que Hitler durará en el universo de Coco!

El más allá contradice la temática de Coco porque la realidad de ese mundo está estructurada de otra forma, donde el mayor valor no es la familia, sino ser recordado, independientemente de quién y cómo te recuerden.

Esto es tan triste, ¡que hasta hay pobreza en ese más allá! Mientras más gente te recuerde, más rico serás; si pocos lo hacen, entonces te morirás solo en una cabaña destrozada.

Coco es una buena película, pero claramente su más allá no está bien construido porque no compagina con la temática que explora la historia.

Si no quieres que eso le suceda a tu historia, es importante que te tomes en cuenta los símbolos narrativos que estás exponiendo con tu “más allá”.

¿Qué debes tener presente al construir tu “más allá”?

Ahora que entiendes el valor simbólico que el más allá puede ofrecerte, es hora de que hablemos un poco sobre los elementos que lo conforman. ¡Sigue leyendo!

El “más allá” forma parte del sistema mágico de la historia

Al final del día, el “más allá” es un elemento fantástico y por lo tanto debe regirse según un sistema mágico con reglas relativamente claras. Por supuesto, un más allá puede formar parte de un sistema soft o hard, el punto es que lo trabajes tanto como exija la historia.

Puede ser que al más allá solamente van los buenos, que allá hay distintos niveles, que no hay un lugar de castigo, sino que los malvados son devueltos a la tierra para tener otra oportunidad, o lo que sea.

Esta parte es en realidad flexible y tú puedes elegir lo que quieras. El punto es que por lo menos establezcas su funcionamiento y lo respetes.

Te guste o no, la naturaleza del más allá afecta la naturaleza de tu universo

Lo que mencioné antes quizás te haga creer que el “más allá” debe ser forzosamente algo que construyas alrededor de una ética positiva, pero eso no es lo que quiero transmitir.

Lo que digo es que el más allá es un componente fundamental de la estructura de la realidad de tu universo, y por lo tanto sus características tienen repercusiones en la naturaleza misma del mundo narrativo que se deben construir con la intención de que te ayuden a explorar con mayor profundidad tu temática; que la favorezcan en lugar de contradecirla.

Por ejemplo, en una historia como Berserk, aunque no nos enseñan el más allá como tal, se establece de forma implícita que la muerte es el fin, que no hay nada después. Ahora, lo interesante es que, aunque no haya nada, sí hay un dios, en este caso una criatura lovecraftiana llamada “la Idea del Mal”.

Este es un ser con propósitos extraños y que utiliza la causalidad para amarrar a todas las criaturas bajo sus designios. ¿Por qué? Porque sí, porque puede.

La vida de los hombres no tienen mayor propósito que ser juguetes para esta entidad, hasta el punto que el villano de la historia, técnicamente, está fuera de la moralidad y no puede hacer nada “erróneo”, porque todo lo que hace es exactamente lo que tiene que hacer.

Esta es una visión muy horrible y desesperanzadora de la realidad, pero es la realidad del mundo de Berserk, y explica en buena medida los horrores que ocurren ahí, porque el que lleva el mando es literalmente el mal mismo.

Ahora, lo interesante es que nuestro protagonista, Guts, al enterarse de esto, no cae en la desesperación, sino que hace su misión de vida rebelarse contra la realidad en una pelea imposible de ganar.

Guts no acepta que su vida no tenga sentido ni tampoco cree que su rol es someterse a los designios de unos monstruos. Por lo tanto, hace lo único que sabe hacer: luchar, con la esperanza de que algún día pueda superar la esencia misma del universo.

La temática de Berserk explora que ni siquiera el destino es quien para decirle al hombre qué hacer y eso es lo que lo hace especial.

Si esta rebeldía de Guts es algo “bueno” o “malo”, eso ya es algo que tú como espectador deberás decidir por tu cuenta, pero el punto es que este más allá establece la naturaleza del mundo narrativo y le permite aportar mucho poder temático a lo que el autor intenta explorar.

Tu “más allá” debe cumplir un rol similar, y por eso deberías pensarlo con mucho cuidado.

Debe existir algún tipo de componente moral

Si bien es cierto que tu más allá no necesita ser forzosamente algo “positivo”, sí es cierto que debe incluir algún tipo de componente moral.

Quizás creas que te estoy tratando de meter religión aquí, pero estoy hablando específicamente desde el punto de vista narrativo.

Como mencioné ya mil veces, el “más allá” afecta la naturaleza de tu universo narrativo y, por ende, afecta drásticamente el contexto narrativo en el que toman lugar tus arcos de personaje; arcos que son, fundamentalmente, exploraciones morales sobre una falla humana particular.

Si tu “más allá” no tiene este componente moral, no podrá conectar con los arcos de los personajes y perderá mucho de su poder temático.

Ese es, de hecho, el problema de Coco porque “recordar” no es una virtud ni tampoco “olvidar” es un vicio. Los arcos de los personajes, que sí están relacionados con aspectos morales como el amor y el perdón, no pueden conectar con el concepto del más allá, lo que crea este hueco que termina convirtiéndose incluso en una contradicción: mientras los personajes aprenden que deberían amarse, el concepto del “más allá” nos dice que eso no importa mientras “recuerden”.

No, tu más allá debe tener presente un componente moral de algún tipo, incluso si es uno “malvado” como en el caso de Berserk.

¡Y con eso llegamos al final! Este es fue un artículo un poco complejo y quizás algo controversial.

¡Me encantaría escuchar tu opinión al respecto! ¡Compártela en los comentarios!

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