El protagonista malvado: ¿cómo construirlo?

Si la palabra “héroe” se te hace cliché, aburrida y fastidiosa, es muy probable que seas de los escritores que se siente más inclinado por crear protagonistas malvados, personajes que llevan la batuta de la historia, pero no son héroes bajo ningún concepto.

Las historias que tienen esta clase de protagonistas suelen sentirse frescas e interesantes, pero también es cierto que requieren que el escritor maneje su historia con mucha profundidad para que la narrativa no se sienta cínica y falsa.

Si quieres aprender más sobre cómo construir esta clase personajes principales, ¡no pares de leer!

¿Por qué crearías un protagonista malvado?

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El ser humano es imperfecto por naturaleza, y esa imperfección se debe tanto a su capacidad para cometer errores como en su infinita imaginación para actuar con maldad.

Esta es una idea muy difícil de negar, especialmente si has pasado al menos quince minutos leyendo un libro de historia. Personajes como Vlad el Impalador, Hitler y Charlie Manson fueron hombres tan malvados que es más fácil catagorizarlos como monstruos o demonios.

Lamentablemente, no eran criaturas sacadas de un cuento de fantasía, sino seres humanos como tú y como yo. Eso, a su vez, arroja el aterrador pensamiento de que, si no nos cuidamos, no estamos tan lejos como creemos de convertirnos en algo similar o peor a ese tipo de personas.

Cuando hablamos de protagonistas malvados, en el centro del conflicto, se esconde ese análisis que hice antes; en el hecho de que hasta el ser humano más monstruoso que existe, persigue sus fines oscuros por razones humanas con las que el resto de nosotros puede identificarse.

Introducir un protagonista malvado en tu historia, es explorar la imperfección y la crueldad humana de una forma directa y con muy poca censura. Si eso te interesa, ¡estos personajes son ideales para ti!

¿Qué elementos necesitas?

Para construir esta clase de personajes, debes tener en mente ciertos elementos cruciales. ¡Aquí te los comparto!

Utiliza un arco inverso de personaje (al menos parcialmente)

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Los arcos inversos de personaje son aquellos en los que el individuo, en lugar de crecer como persona y solucionar sus fallas, termina peor que al inicio, adquiriendo nuevos vicios y/o magnificando los que ya tenía.

Esto es lo que vemos en historias como Joker o El Padrino, donde nuestros protagonistas empiezan como personas imperfectas con relativas fallas, y terminan como representaciones directas del caos y el mal, respectivamente.

Estos arcos son cruciales para los protagonistas malvados porque son los únicos que permiten que su caída se sienta real y creíble, ya que se aprovechan de las fallas del personaje y la progresión de la historia para justificar los actos terribles que cometen en el clímax, cuando su transformación moral es completada.

Si te interesa aprender más sobre estos arcos, ¡este artículo te servirá!

Nota: es posible que la historia utilice un arco de héroe trágico o un arco de redención, pero por lo menos una cantidad importante de la estructura narrativa debe presentar un arco inverso de personaje.

Un conflicto moral

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De nada te sirve colocar un protagonista malvado si la historia no explora la moralidad de sus acciones. Es importante entender que esta clase de personajes principales no existen simplemente para darle un “toque oscuro” a la obra, sino que están ahí para cuestionar el sentido o significado de la moralidad tradicional.

Por eso es que en Death Note, cuando Light decide asesinar a los criminales del mundo, la sociedad realmente cambia. Los detectives y policías que quieren detener a nuestro protagonista malvado, se enfrentan a un dilema, porque si detienen a Light, devuelven al mundo al estado caótico en el que estaba antes, pero si no lo hacen están permitiendo que un asesino actúe como juez de todos y todas.

El conflicto moral es apasionante y añade una sensación de tensión extrema a la obra. ¡Así es como le sacas provecho a un protagonista malvado!

Personajes secundarios bien desarrollados

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Ahora que sabes que debes incluir un conflicto moral, seguramente te estás preguntando cómo lo trabajarás. Bueno, ahí es donde los personajes secundarios se vuelven absolutamente cruciales en este tipo de historias.

¿Por qué? Bueno, porque tu protagonista, por inercia, creerá que lo que está haciendo es justo, ya que está alineado con su sistema de valores y compás moral. Solo la presencia de personajes secundarios bien construidos y que tengan una perspectiva distinta al protagonista, puede ayudarte a que ese conflicto tenga peso y relevancia narrativa.

Un antagonista que da vida al conflicto moral

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Aunque suene extraño, las historias con un protagonista malvado de todas formas necesitan un antagonista. Sé que, por lo general, estamos acostumbrados a creer que el villano de la historia es alguien malo, pero eso no es cierto desde el punto de vista narrativo.

En sí, un villano es el que previene que el héroe alcance su objetivo final, y eso es verdad aunque la meta del protagonista sea inmoral.

En el caso de las historias con protagonistas malvados, esta idea hace que el antagonista tenga un lugar especial, porque representa el lado de la justicia, y las acciones que realiza pueden explorar de una forma muy profunda el conflicto moral de la historia.

Algo así vemos en Code Geass, donde Suzaku empieza como un caballero del bien y, forzado por el protagonista, termina convirtiéndose en alguien igual de despiadado y peligroso.

O en el mismo Death Note, donde la nobleza racional e incondicional de L, pone en evidencia el egoísmo y soberbia de Light.

Ambos antagonistas, aunque cumplen roles distintos en la historia, están bien construidos porque aumentan la ambigüedad moral de la obra e invitan a la audiencia a adentrarse de lleno en el conflicto ético.

¡Maneja el tema con honestidad!

Esto último es más una recomendación que un elemento que debes incluir. En este tipo de historias, es importante que permitas que tu audiencia saque sus propias conclusiones.

No intentes suavizar las acciones inmorales de tu personaje ni las consecuencias que produce, sino que permite que estos eventos generen un drama real y tangible en la narrativa.

Si haces esto, es muy probable que tu historia sea intrigante y tenga a tu audiencia enganchada de principio a fin.

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