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La realidad como elemento narrativo: ¿cómo explorarla?

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La realidad como elemento narrativo: ¿cómo explorarla?

De todos los enemigos a los que se puede enfrentar el ser humano, no hay uno solo más letal e invencible que la realidad y justo por eso es que este conflicto puede dar lugar a historias verdaderamente interesantes.

Si te interesa descubrir más sobre el tema, ¡no pares de leer!

¿Qué es la realidad?

La realidad es un concepto abstracto que busca separar aquello que “es” de aquello que “no es”. Cuando hablamos de que algo o alguien tiene existencia verdadera, entonces estamos hablando de algo real.

Si la definición se te hizo algo complicada es porque definir lo que fundamenta la realidad es una de las tareas más difíciles que tiene el ser humano y, en su núcleo, es la raíz de todos o casi todos los problemas a los que se enfrenta la raza humana.

Todos los días estamos enfrentándonos a la realidad y haciendo todo lo posible por salir victoriosos, a veces desde una perspectiva antagónica y a veces desde una colaborativa o, incluso, sumisa.

Independientemente de, la realidad somete a todas las criaturas, les gusto o no, pero el ser humano es especial en el sentido de que es el único que realmente entiende que existe para empezar.

¿Por qué vale la pena explorarla?

Si antes te pareció extraño que mencionara que la realidad puede convertirse en un gran enemigo para las personas, deja que te explique un poco a qué me refiero, ya que, al final del día, esto es crucial para poder manejar el concepto con profundidad en una historia.

Aunque parezca una batalla ridícula y sin sentido, lo cierto es que el ser humano puede perfectamente rebelarse contra la realidad y hacer todo lo posible por doblegarla, haciendo alarde de una terquedad y arrogancia bestial.

Eso es algo que nos caracteriza y que da nacimiento a muchos de nuestros conflictos más violentos y crueles, porque al luchar contra la realidad no solo estamos luchando también contra nosotros mismos, sino contra la verdad misma.

Existen muchas razones por las que una persona decidiría tomar este rumbo. Quizás está frustrada con el estado del mundo y la magnitud de los problemas que lo rodean; quizás es incapaz de lidiar con la realidad tal cual es por alguna enfermedad o condición y necesita cambiarla para respirar con calma; o quizás simplemente existe una “versión” de la realidad que quiere promulgar para adquirir más poder o conseguir una dulce venganza.

Lo interesante aquí, sin embargo, es que el ser humano rara vez sabe a ciencia cierta que aquello contra lo que está luchando es la realidad en sí. De hecho, en muchas ocasiones, las personas simplemente se rehúsan a aceptar la realidad porque consideran que el concepto aplicado por la sociedad es erróneo… y puede que tengan razón.

Es algo así como lo que sucedió hace siglos cuando las personas justificaban el racismo y la esclavitud contra los negros porque estos eran “humanos inferiores”. Esa “versión” de la realidad estaba equivocada, y las personas que la rechazaron eran las que sí estaban alineados con la verdad.

Esto es lo que despierta el espíritu rebelde contra la realidad en el alma del ser humano: la esperanza de que las crueldades del mundo no son producto de una estructura imposible de cambiar, sino de una percepción corrupta de la verdad.

El problema es que esa misma motivación aparentemente heroica se puede utilizar para causar infinitos estragos, como hicieron los Nazis en su momento o los comunistas de China y la Unión Soviética.

Estos extremos (y todo lo que está en el medio) pueden dar lugar a dilemas morales y conflictos extremadamente poderosos y complejos, y es por eso que vale la pena explorarlo en una historia.

¿Cómo manejarla en una historia?

Ahora que ya hablamos sobre conceptos y la importancia de los mismos, es hora de que te ofrezca algunos consejos para lidiar con la realidad de forma profunda e interesante en tu obra.

¡Aquí vamos!

Lo que se cuestiona no es la existencia de la realidad, sino su naturaleza

No te confundas, cuando hablo de “versiones” de la realidad, no estoy haciendo un caso a favor de la relatividad moral.

Al contrario de lo que piensan muchos, la realidad no depende de la perspectiva del individuo; lo que depende de la perspectiva del individuo es la PERCEPCIÓN DE LA REALIDAD.

Si tú y yo estamos juntos en una habitación, la realidad es que estamos presentes en ese espacio en ese momento. Aunque cierres los ojos y niegues mi existencia, o las luces estén apagadas y no sepas que esté ahí, la realidad no cambia; solo tu percepción de la misma.

Esta distinción es importante porque no niega la existencia de una verdad absoluta, pero también nos revela que la comprensión de dicha verdad es extremadamente compleja y, probablemente, lejos del alcance de tu mente limitada y mortal.

Es por eso que, como seres humanos, necesitamos hablar y comunicarnos, aunque estemos equivocados y no nos soportemos, porque solo a través del análisis colectivo podemos acercarnos siquiera a la verdad.

Si, por otro lado, te preguntas para qué rayos quisieras llegar a la verdad, bueno, la respuesta es muy obvia para mí: porque si no estás alineado con la realidad, esta te castigará a ti y a todos los que te rodean.

La realidad siempre gana, pero eso no significa que tú debas perder. Si eres capaz de alinearte con la verdad, entonces también puedes salir victorioso junto a ella.

Eso es a lo que se refiere la expresión “el lado correcto de la historia”. En ciertos momentos clave de la historia de la humanidad, nos hemos dividido en distintas percepciones de la realidad, las cuales terminaron cayendo sobre su propio peso a medida que demostraron ser incompatibles con la verdad.

Es por eso que hay que tomarse muy en serio las ideas que han sobrevivido el paso de los milenios: es muy probable que algunas sean las verdades más poderosas que conocemos; no todas, por supuesto, pero algunas.

Entonces, es importante entender que tu historia no está explorando a la realidad misma, sino poniendo a prueba qué tan alineada con ella están las distintas percepciones de la realidad de tus personajes.

Introduce duda y ambigüedad en la estructura de la realidad de tu historia

Lo más interesante del conflicto entre la realidad y las personas son esas situaciones en las que la complejidad de la situación supera por mucho la capacidad de análisis de las personas.

En esos momentos, es absolutamente imposible encontrar una solución clara y las personas se ven forzadas a, de cierta forma, apostar cuál es la respuesta correcta, aprendiendo a través de las consecuencias que desencadene su decisión.

Y, todavía más interesante, ¡ni siquiera las consecuencias son una medida definitiva para determinar qué tan equivocada o no está tu percepción de la realidad!

Esa incertidumbre es la que hace que el conflicto sea poderoso y atractivo, y debes asegurarte de que esté presente en tu historia cuando los personajes lidien con la “realidad”.

Ata el conflicto de los personajes con la naturaleza misteriosa de la realidad

Por supuesto, si quieres que la realidad realmente sea explorada, necesitas que el conflicto de tus personajes esté directamente relacionado con la naturaleza de la realidad de la historia.

Quizás está atada al concepto de Dios, de la muerte, del sistema mágico o lo que sea… el punto es que el funcionamiento del mundo en sí es una parte crucial del arco de los personajes.

Algo así es lo que vemos en obras maestras como Los Miserables con Javert o en series juguetonas y creativas como Dirk Gently: el conflicto de los personajes está atado con su percepción de la realidad y esto permite que tenga mucha relevancia temática.

¡Y con eso llegamos al final! Espero que este artículo te haya resultado interesante. Si fue así, quizás disfrutes este otro sobre la muerte como elemento narrativo. ¡No te lo pierdas!

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