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Historia superficial: ¿cómo identificarla?

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¡Aprende a identificar las historias superficiales!

Si llevas tiempo leyendo este blog, seguramente me has escuchado infinidad de veces acusar a una obra de ser poco más que una historia superficial. Tal vez, incluso, te ha parecido que esa acusación es inmerecida en algunos casos (The Last of Us Part 2 seguro fue una de mis más controversiales).

Lo cierto es que creo que la tarea más difícil que tiene un escritor es darle verdadera profundidad a su obra y suelo ser muy exigente con este elemento, tanto en las historias que veo como las que escribo.

Si te interesa saber cómo puedes identificar una historia superficial y evitar que las tuyas lo sean, este artículo te puede ayudar.

¿A qué me refiero con “historia superficial”?

Una historia superficial es aquella que ofrece una exploración básica o incompleta de su temática, dejándola virtualmente hueca.

Las historias superficiales tienen como mayor pecado el hecho de que no le sacan verdadero provecho a los elementos que las conforman, dejándose llevar por otros factores inservibles como políticas externas a la historia o la opinión personal del autor sobre un tema.

Esto es lo que vemos en películas propagandísticas y payasas como Unplanned o Don’t Look Up, que no tienen otra meta más que “educar al mundo” sobre lo que sus creadores entienden mejor que todos los demás, cayendo muchas veces en la deshonestidad o la simplificación exagerada de los componentes del problema que están presentando.

Lamentablemente, es bastante común que la audiencia se vaya con la finta y compre los argumentos pseudointelectuales de estas historias, especialmente si de por sí ya están de acuerdo con el mensaje que profesa.

Sin embargo, como escritores y críticos, debemos responder a un estándar más alto y por eso no puedes dejarte arrastrar por las luces parpadeantes y los monólogos rimbombantes que te pueden presentar.

¿Qué hace que una historia sea superficial?

Si te pidiera que me compartieras algunas películas profundas que has visto, seguramente me compartirías obras oscuras y muy dramáticas como El Padrino o El Abogado del Diablo.

Aunque es cierto que esas historias son buenos ejemplos, el estilo es buena parte de la razón por las que las personas las consideran profundas. Ambas son oscuras, manejan temáticas rudas de una forma artística y visceral, y están hechas para adultos con plenas facultades intelectuales y emocionales.

Sin embargo, el tono no es lo que hace que una historia sea superficial o no, sino la forma en que explora su temática.

Todas las ideas que se te puedan ocurrir para trabajarlas en una historia tienen varias perspectivas que se pueden manejar.

Por ejemplo, si hablamos de la belleza, podemos incluir en la historia:

  • La diferencia entre la belleza física y la belleza de alma.
  • La belleza de la vida a pesar de su tragedia.
  • El peligro de priorizar la belleza estética por encima de la belleza que nace del significado.

Estas son solo tres formas de explorar una idea que puede, de entrada, parecer extremadamente simple.

Mientras más avenidas utilice el escritor para explorar sus temáticas (y mientras más calidad narrativa le dé a la exploración), mayor profundidad alcanzará la historia.

Por el contrario, cuando una historia está fuertemente sesgada hacia una sola perspectiva, será más superficial porque, al final del día, no está haciendo otra cosa que presentar una parte diminuta del iceberg.

¿Cómo puedes identificar una historia superficial?

Aunque creo que no hay mucha complejidad en lo que mencioné antes, si creo que es mucho más complicado utilizar esa definición para identificar una historia superficial. Después de todo, hay historias tan complejas que ni siquiera es fácil entender cuál es la temática que están intentando explorar.

Por eso, te daré algunos consejos que te ayudarán a interpretar la verdadera profundidad de una historia. ¡Aquí vamos!

Exploración de la dualidad del concepto temático

Como mencioné antes, todas las ideas que se nos pueden ocurrir tienen un lado bueno y un lado malo. Si no los puedes identificar, es porque no estás pensando con suficiente seriedad.

Incluso la compasión, algo que todos consideramos una virtud, puede volverse algo dañino y corrosivo que infantiliza innecesariamente a las personas, haciéndolas débiles e incapaces de enfrentarse al mundo por su cuenta.

Lo mismo sucede con esas ideas que vuelan por tu cabeza y que te hacen sentir que entiendes el mundo a la perfección, especialmente si forman parte de la ideología de turno.

Como regla de vida, deberías entender que si alguien se opone a tu forma de pensar, es porque lo que piensas tiene argumentos en contra y muchos de ellos serán, cuando menos, merecedores de tu entendimiento y comprensión.

Por mucho que en la vida real tengas convicciones muy fuertes e inamovibles, en tus historias siempre debes partir de la premisa de que el otro bando tiene buenas razones para actuar como lo hace y, por ende, no puedes simplemente poner a todos los héroes de tu lado y a los villanos del otro.

Una historia que se sesga desproporcionadamente hacia un lado del conflicto, es una historia que, inevitablemente, caerá en la superficialidad. ¡No lo olvides!

Solidez de los símbolos en solitario y en grupo

Algo típico que hacen los pseudocríticos y las personas que quieren lucirse en demasía en la cena familiar, es que tienden a hacer análisis innecesariamente complicados que nacen de un solo elemento narrativo, sin considerar el contexto de la historia y lo que dice como un todo.

Esto es un poco lo que ocurrió en su momento con Maléfica, donde muchos se quedaron con el plot twist del final y pretendieron que ese era el mensaje de la obra.

En Maléfica, un análisis superficial nos podría decir que el mensaje de la obra es que nadie te amará como tu madre, porque finalmente es ella quien despierta a Aurora del sueño eterno.

Sin embargo, si tomas en consideración todos los símbolos de la historia, este no es el mensaje en lo absoluto. Para empezar, Maléfica no es su madre, sino la persona que hizo que a Aurora la separaran de sus padres durante toda su vida.

A su vez, la historia no se trata de Maléfica y Aurora, sino de cómo la primera es capaz de vengarse por la traición sufrida a manos del rey, un hombre malvado que literalmente le “roba sus alas”.

Maléfica es una pobre hada que fue traicionada y que se dejó llevar por su ira, y que a pesar de todo el mal que causó, la obra sigue considerando la heroína, intentando redimirla al final haciendo que limpie su propio desastre sin que tenga que enfrentar realmente la realidad de su persona.

La historia no le da ninguna complejidad al rey, y la temática, que gira en torno a la capacidad de redención, se queda hueca porque al villano no se le ofrece la misma oportunidad que a la heroína.

Es por esto que los símbolos de una historia no se pueden analizar solo por su solidez individual, sino que también hay que tomar en consideración la forma en que interactúan con el todo.

¡Así verás si la historia es realmente profunda o no!

Relevancia temática de los arcos de personaje

Los arcos de personaje son una parte crucial de la construcción de historias y hay pocos mejores indicadores para encontrar una historia superficial que arcos de mala calidad o irrelevantes en la historia.

Esto es, de hecho, el error más común que cometen los escritores novatos, ya que muchas veces añaden a la historia personajes de forma aleatoria sin tener realmente un plan para ellos. Esto se vuelve todavía peor cuando los escritores tratan a sus personajes como herramientas para mover la trama, en lugar de considerarlos personas reales que habitan un mundo narrativo.

A su vez, los arcos de personaje son la mejor herramienta que tienes para explorar los distintos aspectos de una temática porque ellos son los que te permitirán representarla en la historia.

¿Quieres explorar el dilema entre ricos y pobres? Entonces, debes incluir un personaje rico y bueno, uno rico y malvado, otro pobre y bueno, y otro pobre y malvado. No me hagas caso a mí, hazle caso a Víctor Hugo que hizo exactamente eso en su obra maestra, Los Miserables.

En resumen, los arcos de personaje no deben estar simplemente bien hechos, sino que tienen que fortalecer la temática y favorecer la complejidad de la misma.

¡Y con eso llegamos al final! Espero que este artículo te ayude, aunque reconozco que a la hora de hacer el análisis todo se vuelve más complicado.

Si te interesa aprender más sobre el tema, puedes leer este otro contenido sobre cómo hacer un análisis objetivo de una obra narrativa. ¡Échale un ojo!

Publicado en Escribir

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