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El entrenamiento: ¡descubre su impacto narrativo!

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El entrenamiento en las historias: ¿por qué es tan importante?

Estamos tan acostumbrados a ver historias en las que alguno de los personajes principales (o varios de ellos) viven algún tipo de entrenamiento, que es perfectamente factible que creamos que esto no es más que un cliché para justificar un power-up futuro.

Si bien es cierto que, en muchas ocasiones, este elemento se utiliza exclusivamente para ese propósito, esa es la forma más superficial de aprovecharlo, al menos desde el punto de vista narrativo.

Si quieres aprender más sobre el tema, ¡sigue leyendo este artículo hasta el final!

¿A qué me refiero con entrenamiento?

Cuando hablamos de entrenamiento en una historia, nos referimos a una serie de escenas o momento en la trama en la que la progresión de un personaje gira en torno a la mejora de alguna de sus competencias.

Es distinto, por ejemplo, a la introspección o el conflicto interpersonal con otros personajes, ya que su enfoque no está colocado DE FORMA DIRECTA en las fallas o traumas del individuo.

El personaje, por influencia de la trama, se ve forzado a aprender algo práctico que le ayude a resolver el conflicto central, de forma tal que cuente con las herramientas necesarias para marcar un punto de inflexión y equilibrar la balanza de poder en la historia.

Por esa razón, los entrenamientos son particularmente útiles en historias en las que existe una vasta diferencia de poder y competencia entre el villano de la historia y el héroe de la misma, ya que le permite a este último desarrollar su talento innato y enfrentarse al antagonista como igual.

¿Cuál es su importancia?

Aunque es verdad que el entrenamiento de un personaje debe enfocarse en el desarrollo de una habilidad práctica, también es cierto que quedarse aquí impedirá que el elemento tenga verdadero poder narrativo.

En realidad, el método de entrenamiento es lo más importante, ya que no es tanto que el personaje “obtenga una habilidad nueva”, sino lo que “aprende mientras la obtiene”. Dicho de otra forma, la acción de ganar una mayor competencia narrativa debe venir acompañada de un aprendizaje que progresa el arco del personaje y le ayuda a enfrentar su falla central de personaje.

Es decir, el entrenamiento es solo un símbolo; una excusa para que el personaje enfrente de manera indirecta su falla de personaje y, simultáneamente, mejore como persona y como experto en el arte que entrena.

Por ejemplo, cuando Yoda entrena a Luke para convertirlo en un Jedi, sus enseñanzas no se remiten a “levanta rocas con la mente” o “agita tu sable de luz más rápido”. La gran mayoría de las ideas que le transmite están relacionadas con las debilidades morales de Luke, y superar cada una de ellas es lo que le permite adquirir las habilidades prácticas que luego utiliza para vencer a Darth Vader.

Aprender a usar la Fuerza es un símbolo narrativo que representa el crecimiento moral de Luke, y es efectivo precisamente por lo bien que se manejó el entrenamiento como elemento narrativo.

Lo mismo sucede en Kung Fu Panda, para dar otro ejemplo. El entrenamiento de Po sirve tanto para que este descubra que ser él mismo es la clave del éxito y para que Shifu aprenda a abrir su corazón otra vez por medio del asombro y la confianza.

Este ejemplo lo menciono también porque es importante destacar que los entrenamientos no tienen por qué solo tener impacto narrativo para el personaje que entrena, sino que también pueden dar mucho que ofrecer al maestro que comparte su sabiduría. ¡Puedes avanzar y profundizar ambos arcos con este elemento!

3 elementos que debes recordar

Ahora que ya sabes qué es un entrenamiento y cuál es su utilidad, deja que te comparta 3 elementos cruciales que debes considerar a la hora de incluir este concepto en una historia. ¡Aquí te van!

Para completarlo, el personaje debe superar su falla crítica

Un entrenamiento no acaba cuando el personaje descubre una técnica nueva o domina algún tipo de arte ancestral, sino cuando el personaje logra aprender una lección crucial para su desarrollo de personaje.

Es por esto que Luke, al irse a combatir con Darth Vader la primera vez, es derrotado terriblemente y, como audiencia, podemos ver que todavía le falta mucho camino por recorrer. Luke deja su entrenamiento y falla porque la lección que necesitaba aprender, todavía no había sido aprendida.

Se deja llevar por las emociones en lugar de la sabiduría, y es esa terrible derrota la que luego le permite volver con Yoda con otra perspectiva más humilde; una que le permitirá acabar su entrenamiento de la manera correcta y realmente progresar como personaje.

La cantidad de escenas que coloques con el personaje peleando con su sensei o “poniendo y quitando cera”, no son lo importante, sino la forma en que el personaje logra enfrentar su falla crítica. Cuando consiga esto último, su entrenamiento estará teniendo verdadero impacto narrativo.

Es una evolución moral

Por supuesto, no quiero que te queda la idea de que un entrenamiento debe forzosamente terminar el arco de un personaje. De hecho, usualmente los entrenamientos no hacen eso, simplemente abren la puerta para que el personaje supere un obstáculo moral particularmente complicado.

Esto PUEDE llevarnos directamente al clímax de la historia (como en Kung Fu Panda), pero puede también ser un cambio más sutil, más relacionado con crear las bases necesarias para la eventual evolución del personaje.

Esto es lo que vemos en Mulán, donde la canción de “Hombres de Acción” sirve como un montaje de entrenamiento en el que observamos a Mulán dar todo de sí misma, dejando de utilizar su picardía para escapar de sus responsabilidades y empezar a aprovecharla para alcanzar metas que antes parecían imposibles.

El cambio de Mulán no cierra su arco porque todavía necesita descubrir su propio valor y lugar en el mundo, pero produce una importante evolución moral en su carácter en el que por fin logra introducir la disciplina y el esfuerzo como pilares de su persona.

Invita al cambio, pero no es el cambio en sí

Un entrenamiento, hablando de forma general, es en realidad un set up para un payoff que se debe pagar en el momento más climático del arco del personaje en cuestión.

Esto es importante considerarlo para no caer en la trampa de creer que porque nuestro personaje solucione su falla crítica en el entrenamiento (o adquiera los aprendizajes necesarios para resolverla cuando quiera), ya resolvimos su arco.

Al final del día, el entrenamiento es una preparación para soluciona el conflicto central de la historia y, si estás construyendo bien tu narrativa, la resolución de dicho conflicto debe forzosamente ser la que cierre a su vez el arco del personaje.

Eso significa que el entrenamiento solo invita al cambio; un cambio que luego debe verse reflejado con un payoff relacionado con el aprendizaje obtenido por el personaje. Esto puede ser algo tan simple como que un personaje previamente temeroso decida enfrentar con valentía algún terrible peligro, o un héroe impulsivo logre mantener la calma cuando la presión está sobre sus hombros.

¡Asegúrate de tener esto muy presente!

¡Y ya con esto acabamos! Espero que este contenido te haya resultado interesante y educativo. Si te gustó el artículo y quieres leer más de este estilo, ¡suscríbete al newsletter del blog!

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