La victimización como elemento narrativo: más delicado de lo que parece

Una de las actitudes más peligrosas que puede tomar una persona es creer que no es nada más que una víctima, y justamente por eso es que la victimización pueden ser un elemento increíblemente interesante en las historias.

Dicho esto, es muy complicado incluirlo de la manera correcta, porque fácilmente se puede mezclar con nuestras propias experiencias y reflexiones morales, haciendo que sea muy difícil manejar la situación con honestidad.

Si llevas tiempo leyendo mi blog, sabes perfectamente que esa es la receta perfecta para el fracaso literario, y por eso creo que vale la pena que hablemos sobre este tema a fondo.

Si quieres aprender más, ¡no pares de leer!

¿Qué es la victimización?

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La victimización es la actitud recurrente de considerarte a ti mismo o al grupo al que perteneces como una víctima, incluso llegando a utilizar técnicas manipulativas para lograr tu cometido.

Es un elemento muy delicado, porque la realidad es que las personas que se victimizan, en muchos casos, tienen cierta razón, y justamente por eso es muy complicado ayudarlas.

Por ejemplo, una persona que nació con un impedimento intelectual, que vive en un barrio pobre, con un padre alcohólico y una madre abusiva, que no ha recibido otra cosa que desprecio de las personas que conoce, que además es fea físicamente y quizás está expuesta a discriminación racial o de sexo, está claro que tiene suficientes argumentos para sentirse como una víctima de las circunstancias.

Es cierto que varios elementos de la vida la convierten en una víctima, y el problema de la victimización no es si “es verdad o mentira”; el problema recae en lo que te lleva a hacer.

El problema de alguien que se siente “víctima” es que cree que tiene la justificación moral para actuar inmoralmente porque está equilibrando la balanza. Es por eso que un vengador no tiene problema en asesinar al que le hizo daño, o una mujer despechada puede destruir la vida del que la engañó.

Si bien existen casos en los que puedes argumentar que lo sucede es mera justicia, la victimización es una condición que sobrepasa esa lógica, y se vuelve algo obsesivo, más relacionado con un odio creciente que con una intención altruista.

¡Esa diferencia es crucial!

¿Qué aporta como símbolo?

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La victimización es algo genial para explorar a los villanos y darles motivaciones fáciles de entender y seguir. Por eso, es muy normal que veamos que sujetos genocidas como Thanos, todavía se miren a sí mismos como héroes en el espejo, porque al final del día ellos son la “víctima original”.

Es muy poderoso justamente porque su queja tiene un aspecto verídico, y a veces es espeluznante ver lo sencillo que es entender cómo su mente llegó a esas conclusiones tan terribles y cínicas.

Uno de los mejores ejemplos de esto es Lucifer en Paraíso Perdido, donde en todo momento el diablo se las ingenia para convencerse a sí mismo y los que lo rodean de que su destino es culpa de un dios odioso y cruel, en lugar de su propia soberbia y arrogancia.

Lucifer se siente víctima y se señala a sí mismo como agraviado, por lo que su búsqueda de la destrucción y corrupción de la humanidad, una raza que apenas tiene algo que ver con su caída, está completamente justificada.

Su odio es lo que lo mueve y la victimización es la excusa que utiliza para consumir todo a su paso y arrastrarlo, literalmente, al infierno.

Es algo poderoso y tenebroso, que se mete de lleno en lo más profundo de tu alma y te hace verte a ti mismo con una nueva luz. ¡Por eso vale la pena incluirlo en una historia!

¿Por qué es tan delicado?

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Como dije antes, los agravios que sufre una víctima pueden ser tan terribles que se vuelve incapaz de observar con objetividad sus propias acciones, y lo cierto es que eso puede suceder con el escritor también.

En pocas palabras, el mayor peligro de este símbolo es que puedes incluirlo en tu historia sin darte cuenta; es decir, creas un personaje que se victimiza, pero no manejas la parte negativa del elemento, y terminas construyendo a alguien que cae mal y modifica la historia de formas que no eres capaz de entender.

Un ejemplo claro de esto es en The Last of Us Part 2, donde los escritores intentan con todas sus fuerzas manipularte para que quieras a Abby, pero son tan incapaces de entender las actitudes inmorales del personaje, que tendrías que tener un compás ético demasiado roto para dejarte llevar.

Abby cumple su arco sin que nunca se explore su corrupta victimización, y por eso el final del juego se siente falso, especialmente cuando Ellie, la que la perdona, si aprende algo parecido.

El arco de los personajes se sienten desconectados (aunque son prácticamente iguales, pero en orden inverso), y por eso la temática no es congruente.

¿Cómo construir una victimización poderosa?

Ahora que hablamos a fondo sobre la victimización, deja que te dé algunos tips concretos de cómo debes construirla.

Ten presente que si estos elementos faltan, es muy probable que la historia se vea afectada negativamente.

¡Lee cada uno con cuidado!

Dale una verdadera excusa a la víctima

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Así como puede darse que el escritor exagere la calidad de víctima del personaje, también es posible que disminuya considerablemente aquello que victimiza al lado contrario.

Un ejemplo de esto sería un derechista que se queja que la izquierda tiene mucho poder, pero es incapaz de aceptar que hay elementos de la sociedad que favorecen considerablemente a los de su partido.

Obviamente, esto puede suceder en el orden inverso, pero el punto simplemente es que si quieres construir un personaje victimizado, entonces necesitas que tenga bases sólidas para sentirse así.

Es decir, no hagas que ningún lado sea una cuerda de santos, sino que también cometan actos horribles en búsqueda de sus ideales, que le pasen por encima a las personas y que la respuesta de esas víctimas sea lo que crea el conflicto.

Por ejemplo, si fuéramos a incluir en Star Wars el concepto de la victimización en el imperio malvado, entonces deberíamos explorar los daños colaterales de los ataques rebeldes, qué consecuencias tiene que asesinen a millones de stormtroopers explotando la Death Star, qué impacto psicológico tiene en los personajes cometer estos actos atroces, etcétera.

Sin esto, realmente no hay victimización, simplemente un villano con una mentira bien trabajada, y eso no es lo suficientemente profundo para que este elemento esté presente y tenga impacto narrativo.

Deja que la víctima se corrompa

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Una de las cosas más interesantes de Code Geass es sin duda su protagonista, Lelouch, un sujeto inteligente, ambicioso y calculador.

Si has visto la serie, seguramente recuerdas todas las cosas horribles que hizo para llegar a su meta, pero quizás no te acuerdes de lo mucho que le costó al inicio de la serie, y cómo fue evolucionando lentamente de un justiciero a un político manipulador y genocida.

Si bien para el final de la serie Lelouch supera su victimización, es esta la que en primer lugar le da toda la justificación que necesita para asesinar a diestra y siniestra. No es hasta que comete un error imperdonable e irrevocable, que es capaz de verse a sí mismo por lo que es: alguien que es una víctima y victimario al mismo tiempo.

Ese proceso de corrupción (y eventual redención en este caso) es lo que permite que la victimización adquiera un significado narrativo que permite relacionar el símbolo con la trama de la historia.

Ahora, seguramente te has dado cuenta que la venganza y la victimización son dos elementos que están peligrosamente cerca, aunque cabe destacar que la clase de conflictos que generan son distintos.

Mientras que la venganza tiene un objetivo claro, la victimización es mucho más vaga y se expande de una forma más perniciosa. Digamos que la venganza acaba cuando se equilibra la balanza, pero la victimización parte de la premisa de que no existe forma de nivelar esa balanza para empezar.

La victimización debe ser causa de conflicto

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Lo interesante de la victimización es la forma en la que afecta las interacciones entre los personajes que se victimizan, y aquellos que no lo hacen. Es decir, este elemento es genial porque puede ayudarte a crear conflicto tanto entre buenos y malos, como entre personajes del mismo bando.

Después de todo, una verdadera victimización eventualmente llevará a cometer actos moralmente ambigüos, y eso se traduce casi de forma literal a que habrá diferencias de opiniones entre los actores del relato.

Por supuesto, aunque esto es una consecuencia de construir el elemento de la forma correcta, es importante que te asegures que este presente sí o sí, porque de lo contrario lo estás desaprovechando por completo.

Es justamente en ese conflicto interno y externo donde la victimización puede abrir puertas narrativas interesantes. Si lo ignoras, te quedarás con algo que simplemente es buena idea y ya.

¡Y ya acabó el artículo! ¡Muchísimas gracias por llegar hasta el final! Espero que hayas disfrutado y aprendido mucho con este texto.

Como comentario final, ten presente que NO necesitas que este elemento forme parte de tus villano o de tus protagonistas. Todo depende de si quieres manejar una historia con muchos tonos morales grises.

Si no quieres eso para tu obra, entonces, ¡no incluyas la victimización!

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