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Lightyear: la controversia es el menor de sus problemas

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Lightyear: la controversia es el menor de sus problemas

Si eres de los que pasa una mínima cantidad de tiempo en redes sociales, es muy probable que te hayas enterado sobre la controversia de la película Lightyear y como muchos grupos empezaron a pelearse sobre el tema, ya sea atacándola o defendiéndola.

Como te podrás imaginar, ese análisis me importa muy poco. Lo que yo realmente quería saber era si la película en sí tenía algún tipo de valor narrativo que rescatar.

Aprovechando que ya está disponible en Disney+, decidí echarle un ojo y sacar mis propias conclusiones… y vaya que hay mucho que decir sobre esta película.

Sinopsis de Lightyear

Lightyear es un spin off de la famosa saga de Toy Story, esta vez teniendo como protagonista al famoso guardián espacial, Buzz Lightyear.

Supuestamente, esta película fue la que Andy vio cuando era niño y la que le hizo querer un juguete de Buzz.

La película empieza con una especie de “nave colonizadora” que se desvía de su curso al encontrar un planeta aparentemente habitable. Buzz Lightyear, Alisha Hawthorne y un novato sin nombre, son despertados del hipersueño para comprobar si efectivamente la colonia se puede instalar ahí.

Lamentablemente, rápidamente se dan cuenta de que el planeta es hostil y, en el escape, Buzz comete un error que destruye la batería de hipervelocidad de la nave y los deja a todos varados en el planeta. A partir de ahí, la meta del guardián espacial será ayudarlos a escapar y enmendar su equivocación.

Nota: mínimos spoilers a partir de ahora.

¿Te la recomiendo?

Lo voy a decir de la forma más clara que puedo: de no ser por la controversia y por el título de la película, te garantizo que nadie hubiera volteado a ver a Lightyear en lo absoluto.

Esta película es aburrida, tiene un humor demasiado predecible, los personajes son planos y la trama es un completo desastre.

La película carece de tensión, de motivaciones claras y poderosas y de arcos de personaje significativos.

Honestamente, la controversia es por mucho el menor de los problemas de Lightyear. Narrativamente, la película deja muchísimo que desear.

No diría que es una experiencia tan mala y deficiente como Moonfall, por ejemplo, pero es extremadamente “Meh”.

Para que te des una idea, mi esposa se quedó dormida en el clímax de la historia… y ni siquiera me preguntó después cómo acabó. No generas ninguna conexión con la historia y esa es una de sus principales fallas.

Las fortalezas y debilidades de Lightyear

Ahora, trataré de compartirte las fortalezas y debilidades de Lightyear para que decidas por tu cuenta si la quieres ver… aunque para ser honesto, tengo muy pocas cosas positivas que decir sobre ella.

A favor: fan service

Si amas Toy Story y la has visto muchas veces, Lightyear hace un trabajo decente en explotar esa nostalgia.

Muchas de las frases icónicas de Buzz en la franquicia original se repiten en esta película y te hacen sonreír y decir “¡Wow, mira, ya le había escuchado decir eso, pero ahora tiene más sentido contextual!”.

Es una buena película para hacer que renazcan emociones con las que creciste gracias a otras películas mucho mejor hechas.

Por lo menos te puedo decir que estas fueron las únicas escenas que de verdad disfruté, y puede ser que para ti sean tan buenas que salven el resto de la película.

Muy en contra: la trama es un desastre

Creo que tenía muchísimo tiempo sin ver una película con tantas conveniencias narrativas y una trama tan mal construida.

Para ver Lightyear, tienes que apagar por completo tu cerebro o de lo contrario empezarás a frustrarte muy rápidamente.

Un ejemplo muy claro está en el corazón de la trama, que gira en torno a una batería que es necesaria para viajar a la velocidad de la luz y salir del planeta.

El problema es que para calibrar la batería hay que hacer pruebas en el espacio y por cuestiones de pseudociencia, cada vez que Buzz hace la prueba, aunque a él le toma 4 minutos, pasan 4 años en el planeta para todos los demás.

Hasta aquí todo bien… excepto que al final resulta que la batería solo requería una fórmula que básicamente se reduce a la receta de un smoothie.

Entonces, la película quiere que compres la idea de que, en esa nave colonizadora, repleta de científicos brillantes provenientes de una civilización extremadamente avanzada… nadie se sabía la fórmula de memoria.

Digo, estamos hablando de LA BATERÍA que permite el viaje a hipervelocidad. Algo me dice que sería importante anotarlo en una servilleta por lo menos antes de salir al espacio.

Eso, sin mencionar, que la nave no traía ninguna batería de repuesto en caso de que la original se rompiera… lo cual es incluso más estúpido si consideras que la película establece más adelante que la batería se agota con el uso.

Y, aunque este detalle es importantísimo porque forma parte del conflicto central, es solo UN EJEMPLO.

Toda la película está repleta de Mcguffins, saltos de lógica, huecos argumentales y progresión artificial y forzada.

Y sí, ya puedo escuchar a algunos diciendo que “es una película para niños, ¿qué importa?”.

Que sea una película infantil no es excusa para que sea de mala calidad. De hecho, al contrario, es precisamente porque es para niños que se deben cuidar estos detalles con mucho más ahínco.

En contra: pésimo protagonista

Si tenías la esperanza de que esta película por lo menos te hiciera pasar un buen rato con Buzz, tienes muy poca suerte.

Buzz es un protagonista muy mal construido por varias razones:

  1. Su falla central es extremadamente inconsistente y carece de fundamentos narrativos.
  2. Es inteligente cuando conviene y un completo idiota cuando no.
  3. Su arco es superficial y hueco.
  4. Es aburrido estar con él.

En Toy Story, lo mejor de Buzz era la disonancia entre su condición de juguete y la seriedad con la que se tomaba a sí mismo. Esto lo hacía un personaje divertido y le daba un conflicto verdaderamente interesante porque le hacía cuestionarse el sentido de su existencia y la percepción que tenía de su persona.

Aquí, es una especie de soldado y boy scout que va para adelante con el lema “un guardián siempre acaba la misión”, al mismo tiempo que se supone que es una especie de rebelde que quiere “hacer todo solo” (excepto con Hawthorne, con ella sí trabaja).

Está más que claro que los escritores no tenían una visión clara de Buzz, y lo iban modificando a medida que la trama lo necesitaba.

Casi te diría que valdría la pena que vieras la película para que presenciaras cómo luce un protagonista sin agencia que es manipulado por los caprichos de su creador, pero no voy a ser tan cruel.

En contra: personajes secundarios planos

Si Buzz es un mal personaje, no sé ni cómo calificar a los personajes secundarios.

Esta película sufre un poco de lo mismo que Red, aunque por lo menos en esa película la protagonista y su madre tenían un conflicto interesante que sostenía la historia.

En Lightyear, una película que se supone que quiere que su protagonista aprenda a valorar el trabajo en equipo, los personajes secundarios son clichés andantes que intentan hacer chistes malos sin parar.

No hay química entre ninguno de ellos y eso se vuelve un problema cuando te das cuenta de que esta película se supone que es una especie de “origin story” en la que Buzz arma su equipo de guardianes espaciales.

Si a esto le añadimos el ritmo narrativo lento y aburrido… creo que empiezas a entender por qué esta película rápidamente se vuelve insufrible.

Muy en contra: el villano es muy malo

El villano de la película se supone que es un “gran” plot twist, así que no pienso spoiléartelo aquí, pero vaya que es un plot twist estúpido.

Creo que no hace falta que diga que el sistema mágico de esta película es muy deficiente, pero si hay una evidencia descomunal sobre esto, es sin duda toda la lógica forzada que utiliza la película para justificar la naturaleza del antagonista.

Nada sobre este personaje tiene sentido, ni sus motivaciones o su forma de perseguir su meta.

Es una de esas cosas que te sorprenden de entrada y después de unos segundos te hacen fruncir el ceño y pensar “esto es tan estúpido que mi cerebro todavía no se pone de acuerdo en el porqué”.

La próxima vez, mejor pónganse a trabajar en la historia

Si algo me queda claro, es que en las reuniones de los escritores de esta película se habló mucho más sobre la inclusión y el mensaje antes que en la historia en sí.

Quizás, en algún punto se dieron cuenta de que tenían que conseguir puntos por otro lado porque la película no era más que un cash grab y carnada de nostalgia.

No es un remake de Disney, pero tiene la misma carencia de alma que la gran mayoría de esas historias.

¡Y con eso acaba el artículo! Quizás fue una crítica muy dura… si piensas igual que yo o consideras que hay más elementos rescatables aquí, comparte tus comentarios abajo. ¡Quiero escucharte!

Publicado en Películas

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